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Correo del Maestro Núm. 143, abril 2008

Estrategia de redes en
las bibliotecas escolares

Amílcar Saavedra Rosas

 

Es importante que los alumnos de educación básica encuentren en la escuela la oportunidad de interactuar con la lectura y la escritura como prácticas sociales. Foto: Amílcar Saavedra Rosas.

Para asegurar que los jóvenes al egresar de educación secundaria, es decir, de la educación básica, se lleguen a formar como practicantes de la cultura escrita es necesario, entre otras cosas, que desde temprana edad se familiaricen con la gran diversidad de portadores de texto, aprendan a buscar información en fuentes alternas a los libros de texto, contrasten enfoques y puntos de vista y tengan acceso a obras literarias completas; en fin, que en la escuela encuentren ocasiones de interactuar con la lectura y la escritura como prácticas sociales.

Las estrategias pedagógicas del aula demandan el enriquecimiento de la vida escolar, tanto con materiales didácticos como con estrategias de enseñanza-aprendizaje, para que, al término de los diez grados de su escolaridad básica, los alumnos hayan construido una biografía lectora y escritora rica en vivencias de lectura, estudio, consulta, diálogo, interacción con otros lectores, libros variados que les permitan apreciar la diversidad de géneros literarios e informativos, así como una multiplicidad de formatos, estilos editoriales, propuestas estéticas y todas aquellas condiciones que enriquezcan la relación con la palabra escrita.

La presencia de una multiplicidad de materiales escritos –como la biblioteca escolar y la biblioteca de aula– tiene como propósito enriquecer las interacciones comunicativas en torno a los libros de texto gratuitos, lo cual implica un reto para los docentes, quienes habrán de plantear propuestas didácticas innovadoras capaces de articular el trabajo con estos textos educativos a otras actividades de lectura y búsqueda de información, atendiendo así a las necesidades de uso social de la lectura y la escritura a las que se habrán de enfrentar los alumnos más allá de la escuela.

Para lograr lo anterior, la sep, mediante el Programa Nacional de Lectura, ha impulsado la instalación de una biblioteca escolar en cada centro educativo, con lo cual se han dotado de acervos a 158 055 escuelas; además, se han creado 784 138 bibliotecas de aula, desde preescolar hasta secundaria.

Sabemos que la simple dotación de acervos bibliográficos a las escuelas no garantiza que estos materiales sean reconocidos e incorporados por los docentes a su práctica escolar como un recurso de apoyo; por tal motivo, se han establecido diversas estrategias formativas, y una de éstas corresponde a lo que se ha identificado como acompañamiento.

El acompañamiento

Sería bueno establecer una red de colectivos escolares para promover la formación de lectores y escritores autónomos.Foto: Amílcar Saavedra Rosas.

El acompañamiento consiste en que un asesor se encarga de generar y dar seguimiento al proceso que desarrolla el colectivo docente de un centro educativo a fin de instalar la biblioteca escolar y de aula, generar las condiciones de accesibilidad, garantizar el movimiento entre bibliotecas escolares y las bibliotecas ubicadas en cada salón de clases, promover los servicios bibliotecarios mínimos, desarrollar actividades didácticas desde el acervo, en fin, todo aquello que permita generar condiciones para que todos los miembros de la comunidad escolar se asuman como practicantes de la cultura escrita en la escuela.   

A quien asume el proceso de acompañamiento en la escuela lo identificamos como acompañante, una tarea que desarrollan, principalmente, asesores técnicos ubicados en las zonas escolares y sectores, e incluso maestros de escuela dispuestos a socializar su experiencia. Algo deseable es que los acompañantes sirvan de enlace entre escuelas a fin de establecer una red de colectivos escolares. El objetivo de esta red es incentivar el desarrollo de una cultura de bibliotecas escolares y de aula que apoye el proyecto escolar al promover la formación de lectores y escritores autónomos.

Las experiencias se han diversificado, los colectivos escolares, poco a poco, reconocen la necesidad de contar con un interlocutor, como el acompañante, que actúe de manera comprometida, compartiendo experiencias, promoviendo condiciones de diálogo, gestionando interlocutores externos, identificando problemas, documentando y sistematizando aprendizajes, entrelazando y referenciando procesos de otros colectivos escolares.

Encuentro estatal de asesores acompañantes y maestros bibliotecarios en Morelos. Foto: Amílcar Saavedra Rosas.

La acción de acompañamiento en la escuela modela comportamientos nuevos y deseados entre los agentes educativos.

Por parte del colectivo, los docentes de grupo y directivos de escuela no se sienten solos, identifican problemas en el proceso enseñanza-aprendizaje, reconocen la oportunidad de experimentar su intervención didáctica a fin de resolver las vicisitudes educativas, ensanchan las ocasiones de producir aprendizajes que quedan dentro del ámbito de lo significativo, lo cual se traduce en oportunidad para innovar la práctica; de esta manera, se produce una narrativa que aprehende el quehacer docente, que sirve de vínculo entre colectivos escolares.

Los acompañantes, por su parte, al aprender a estar en el espacio escolar como atentos observadores (que no supervisores), comprenden el proceder docente en el grupo dentro de un gran marco educativo (lo local se reconoce a la luz de lo estatal y lo nacional), aprovechan al máximo los tiempos institucionales mediante la organización, generan oportunidades de diálogo, reconocen límites y son capaces de establecer vínculos intrainstitucionales.

De esta manera, la formación de docentes, acompañantes y acompañados, se establece con cimientos más sólidos, en una actitud dialógica y sustentados en aprendizajes significativos, los cuales se convierten en capital a ser compartido con otros colectivos escolares.  

A partir del trabajo realizado sabemos que es plausible ampliar esta experiencia, pero también reconocemos que es necesario fortalecerla. El proceso de fortalecimiento se vislumbra a partir de establecer redes de escuelas acompañadas y de acompañantes.  

Construcción de redes de colectivos escolares y acompañantes

La constitución de redes tiene como propósito que entre colectivos y entre acompañantes integren el capital de experiencias a fin de que los docentes recién incorporados no enfrenten los mismos problemas de sus antecesores, de tal manera que a la brevedad estructuren condiciones de acompañamiento entre pares, privilegien el ejercicio de la palabra en todas sus dimensiones, se trabaje de manera colegiada, a fin de aprovechar al máximo todos los recursos con que se cuentan. En este sentido se propone desarrollar una estrategia de redes sociales de lectores, para atender las necesidades de comunicación, actualización, operación y seguimiento del proceso de instalación y movimiento de las bibliotecas escolares y de aula.

El concepto de red

La red es un sistema abierto que por medio del intercambio dinámico de experiencias entre sus integrantes y con miembros de otros colectivos escolares interesados en el tema de la cultura escrita aprovecha al máximo los recursos que povee cada colectivo escolar. El efecto de la red es la creación permanente de respuestas novedosas y creativas para satisfacer las necesidades y los intereses de los miembros de una comunidad de lectores y escritores, en forma solidaria y autogestiva.

La red de colectivos escolares interesados en la instalación y el movimiento de la biblioteca escolar

Una red se conforma por un grupo de colectivos escolares interesados en la instalación y el movimiento de la biblioteca escolar. Foto: Amílcar Saavedra Rosas.

Una red se conforma por un grupo determinado de colectivos escolares interesados en la instalación y el movimiento de la biblioteca escolar. Una red no se determina por su ubicación geográfica, aunque se deben reconocer algunas ventajas cuando se considera ésta; lo más significativo es que los integrantes de la red estructuren vínculos compartiendo propósitos, afinidades, disposición, identificación de problemas, que reconozcan la importancia de intercambiar experiencias, pero en especial, que se comprometan a desarrollar un plan con objetivos comunes.

Además, una red opera de manera colegiada, es decir, todos los integrantes tienen la misma responsabilidad, actúan como nodos de la red; sin embargo, es deseable que el director de escuela se reconozca como un nodo gestor o nodo de resonancia, de tal manera que fortalezca la red, debido a que él es el responsable de encauzar el trabajo a través de la gestión escolar. El acompañante se integra a la red como un nodo más de ésta, lo que lo diferencia es el reconocimiento del proceso que se está gestando, así como el capital de experiencias que posee a partir del trabajo de acompañamiento simultáneo que realiza con otros colectivos integrados en red.

No olvidemos que un ejercicio de acompañamiento se revalora en la medida que el acompañante impronta la constitución de un trabajo autogestivo en el colectivo escolar, de tal modo que puede retirarse paulatinamente, para dar paso a su trabajo de constitución de otro colectivo en condiciones de autogestión, así hasta que es capaz de promover la constitución de una red de colectivos escolares acompañados.

La red de colectivos escolares acompañados

Cuando un colectivo escolar se integra a una red, al interior de éste se hace necesario reforzar el trabajo colectivo y colegiado, así como los vínculos entre sus miembros. Para lograr esto es deseable acordar un plan de trabajo, ya sea bimestral, semestral o anual, de esta manera se reconocerán las fortalezas y debilidades al considerar la pertenencia y participación en la red.

Los vínculos son los elementos constitutivos de la red, sin los cuales no hay red. Una característica es que son recíprocos.

Cada red debe determinar la vía de comunicación, la cual puede ser a través de:

•  correspondencia escrita

•  telefónica

•  internet

•  reuniones presenciales o varias de éstas a la vez.

Asimismo, es necesario determinar la frecuencia de los contactos, cada cuándo se van a comunicar; la calidad e intensidad de la comunicación, etc. Para ello debemos tener presente el propósito de la comunicación: intercambiar experiencias, resolver dudas, dar seguimiento al proyecto, motivar a los integrantes y todo aquello que permita consolidar el trabajo en común sustentado en el ejercicio de la comunicación y la circulación de la palabra.

Otra vertiente muy importante de los vínculos es cuidar que no se privilegie el flujo de las relaciones de amistad y afectividad. Lo que debemos hacer es cumplir con la comunicación que tiene que ver con los propósitos de la red; de otra manera, corremos el riesgo de convertirnos en una red de amigos, sin ninguna incidencia en la formación de lectores y escritores.

Establecer encuentros presenciales es relevante para constituir la identidad del docente/red, así como para hacer visible la red. Estos encuentros pueden llevarse a cabo bimestral, trimestral o semestralmente, y en ellos los integrantes deberán abordar temas de su interés. Las redes de colectivos escolares, antes que nada, son formas de interacción social sustentadas en el ejercicio de la palabra hablada y escrita. Lo que se espera es la conformación de una masa crítica sobre las prácticas escolares, en particular sobre las bibliotecas escolares, capaz de asumir el reto de instalar y poner en movimiento los acervos.

La red estatal de acompañantes

La función del acompañante responsable de promover la constitución de las redes de colectivos escolares exige de él desarrollar habilidades y destrezas, así como la posibilidad de adquirir y transmitir conocimientos comprensivos de lo que acontece en la red de colectivos acompañados; además, es necesario que cuente con un espacio de contención que le permita reflexionar sobre su participación en el proceso.

Como un acto de congruencia se propone la constitución de una red estatal de acompañantes, la cual se integrará con los asesores del acompañamiento en la entidad (en algunos casos se pueden integrar redes de acompañantes por región), y estará a cargo del responsable de acompañamiento en la entidad. Se trata de la oportunidad de vivir el proceso que se está proponiendo, pero no sólo eso, es un acto de congruencia organizacional que promoverá el autorreconocimiento del acompañante / red, que significa, en definitiva, un cambio de actitud ante las relaciones sociales e institucionales.

Que el acompañante se constituya en integrante de una red le proporciona la oportunidad de poder vincularse con otros sujetos que comparten los mismos quehaceres y propósitos, enfrentan los mismos problemas, las mismas dudas, pero que tienen una diversidad de respuestas y experiencias ante dichas situaciones.

Los docentes habrán de plantear propuestas para articular el trabajo con los textos educativos a otras actividades de lectura. Foto: Amílcar Saavedra Rosas.

Además, es la ocasión de referenciar la experiencia. Aquí vale señalar que abrir esta oportunidad no se logra únicamente compartiendo una narrativa de la experiencia sustentada en la oralidad, se hace necesario buscar “testigos” que nos den la oportunidad de colocarnos en “otro lugar”, como observadores de nuestras propias prácticas. Con esto nos referimos a la necesidad de disponer de formas diversas de registro, las cuales pueden ser audiograbaciones, videogravaciones, fotografías y formas escritas.

Los registros dan la oportunidad de observarnos y escucharnos como actores, y esto se logra creando una narrativa para ser compartida, por ejemplo, cuando editamos un video, armamos un fotograma, elaboramos un registro escrito en el que explicitamos argumentos al hacernos conscientes de cómo miramos; en fin, cuando buscamos comunicarnos con los demás en condiciones de entendimiento, es la ocasión de un intento reflexivo de verse a sí mismo. Así, hasta modificar nuestra mirada, la construcción de formas sociales de diálogo horizontal y, finalmente, nuestra praxis, generando una nueva cultura de atención a los centros escolares e instancias responsables del asesoramiento pedagógico.

Por ello, los acompañantes están en condición de renovar permanentemente su contrato social contraído con los colectivos y redes de colectivos escolares que de manera voluntaria aceptan participar en una estrategia de formación y organización en red sustentada en la conectividad, la interactividad y la vinculación docente.

 

Bibliografía

dabas, Elina y D. Najmanovich, Redes. El lenguaje de los vínculos. Hacia la reconstrucción y el fortalecimiento de la sociedad civil, Paidós, Buenos Aires, 1995.

Desarrollo Social, Delegación Coyoacán, Redes sociales en Coyoacán. Experiencias para compartir, México, 2003.

grisez, Jean, Métodos de la psicología social, Morata, Madrid, 1977.

peña, Jorge, Observar, escuchar y comprender: sobre la tradición cualitativa en la investigación social, Porrúa-El Colegio de México-flacso, México, 2001.

saavedra, Amílcar, “Estrategia de redes en el Programa Nacional Salas de Lectura”, vol. 2, núm. 1, mayo de 2005, Gaceta del Programa Nacional Salas de Lectura: Entre Lectores.

 

 

 

 

 

 

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